Uruguay termina con moratoria sobre los transgénicos
En Uruguay, lo que desde hace meses era una amenaza, apenas comenzada esta semana se concretó. El lunes, entre las decisiones que tomó el Consejo de Ministros, estuvo el fin de la moratoria a la autorización de nuevos eventos transgénicos, que se había establecido por un período de 18 meses.
La noticia la dio en la conferencia de prensa posterior al Consejo el titular del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ernesto Agazzi, anunciando que se establecería una política de “coexistencia regulada en la utilización de organismos genéticamente modificados”, según informa el periódico uruguayo la diaria.
Esta decisión se toma sin establecer la discusión amplia y profunda sobre el tema que reclamaban varias voces del movimiento ambientalista, que previo a que se anunciara la “coexistencia” ya denunciaban que ésta no era otra cosa que la aprobación tácita de los transgénicos.
Por otra parte, el ministro señaló que se crearía una nueva estructura institucional -ya que se establecería un gabinete ministerial que estaría conformado por su cartera, y por los ministerios de Salud Pública, Economía y Finanzas, Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y Relaciones Exteriores- cuyo fin sería establecer las directivas para adoptar nuevos organismos genéticamente modificados, otorgar autorizaciones, monitorear la situación, y atender los requisitos del mercado mundial (que ha mostrado un amplio rechazo a los transgénicos).
Además, Agazzi afirmó que “en 15 días, dicho gabinete tiene que designar una Comisión de Riesgo, que además de asesorar, gestionará y va a monitorear las autorizaciones”, según cita el diario uruguayo El País. El ministro indicó que dicha comisión estará integrada por técnicos y científicos, y que al mismo tiempo, habrá un “Comité de Articulación Institucional, que conformarán el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, la Universidad de la República y el Instituto Pasteur”. Agazzi señaló que la idea es que esta Comisión de Riesgo elabore una ley nacional de biotecnología, en el plazo de un año.
En tanto, según informa la diaria, el gobierno uruguayo habría decidido no obligar a las empresas a identificar sus productos como transgénicos en las etiquetas, aludiendo que no era posible realizar un control efectivo en esta materia.
Fuente: Radio Mundo Real
miércoles, 23 de julio de 2008
Cuestionan resolución gubernamental que habilita transgénicos.
Uruguay: cuestionan resolución gubernamental que habilita transgénicos
La coexistencia de transgénicos y cultivos convencionales amenaza la biodiversidad por los altos riesgos de contaminación genética, y avala definitivamente el ingreso al país de esas variedades modificadas en beneficio de grandes empresas del exterior, lo que aumenta la extranjerización de la tierra y expulsa a los pobladores del campo, advierten este miércoles organizaciones ambientalistas y de productores orgánicos.
Las medidas de bioseguridad no garantizan que no haya contaminación genética (por el desplazamiento del polen, por ejemplo) entre las variedades transgénicas y las que no lo son, agregan. Este posicionamiento surge luego que el gobierno anunciara el lunes el fin de la moratoria a la autorización de nuevos eventos transgénicos, decretada en enero de 2007, y su política de "coexistencia regulada en la utilización de organismos genéticamente modificados".
(Montevideo, 16/07/08) La Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay (APODU), la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAPAL Uruguay) y REDES-Amigos de la Tierra Uruguay rechazan la decisión gubernamental de establecer una política de coexistencia entre transgénicos y cultivos convencionales y orgánicos. Las tres organizaciones sociales advierten que los transgénicos implican graves riesgos de contaminación genética a otras plantaciones, como ha ocurrido en Canadá, México y varias partes del mundo. También pueden contaminar especies vegetales como las malezas, a las que convierte en "supermalezas" de muy difícil erradicación, para lo cual luego deben usarse potentes agroquímicos que afectan el suelo, el agua y la salud humana.
Ambientalistas y productores argumentan además que el gobierno resolvió a favor de la coexistencia sin realizar una evaluación exhaustiva de los impactos de los transgénicos en el país y sin propiciar un debate nacional sobre el asunto, con el cual se habían comprometido expresamente y de forma escrita ante la demanda de las organizaciones sociales.
Uruguay tiene alrededor de 550.000 hectáreas con organismos genéticamente modificados. Los transgénicos que se pueden producir y comercializar en el país hasta ahora son la soja RR (perteneciente a la transnacional Monsanto), el maíz Mon 810 (también de Monsanto) y el maíz Bt 11 (de la transnacional Syngenta). Casi el 100 por ciento de la soja producida en Uruguay es transgénica. Después de varios años de impactos negativos de este cultivo, el gobierno anuncia ahora algunas medidas respecto a la degradacion de los suelos. En tanto, las dos variedades de maíz fueron prohibidas en varios países de la Unión Europea por la imposibilidad de garantizar su coexistencia con cultivos convencionales y orgánicos sin que haya contaminación.
APODU, RAPAL y REDES señalan que Monsanto y Syngenta, y varias empresas agroindustriales extranjeras, son las principales beneficiarias de la política de coexistencia del gobierno nacional y podrán ser favorecidas con nuevas habilitaciones a otras variedades modificadas genéticamente.
La producción transgénica y los monocultivos a gran escala, sean transgénicos o no, están dominados a nivel mundial por estas corporaciones transnacionales, entre otras, que de esta forma amenazan a pequeños productores, destruyen suelos y biodiversidad, ponen en jaque la elaboración de alimentos sanos y concentran las ganancias. Productores y ambientalistas enfatizan que eso está pasando con el desarrollo de la soja transgénica en Uruguay, que afecta a la granja, la lechería, la agricultura y la ganadería, lo cual reconocen inclusive desde el gobierno.
APODU, RAPAL y REDES reivindican la soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a fijar sus propias políticas de producción, distribución y consumo de alimentos. Esas políticas deben basarse en la pequeña agricultura familiar, y en el impulso a la agroecología y la producción orgánica, explican, con vínculos más estrechos entre la ciudad y el campo para asegurar mercados a los productores y alimentos sanos y de calidad a la población. La única alternativa para un Uruguay productivo y natural es ir por la vía de los cultivos no transgénicos, finalizan las agrupaciones de productores y ambientalistas uruguayos.
Fuente: RAPAL Uruguay
La coexistencia de transgénicos y cultivos convencionales amenaza la biodiversidad por los altos riesgos de contaminación genética, y avala definitivamente el ingreso al país de esas variedades modificadas en beneficio de grandes empresas del exterior, lo que aumenta la extranjerización de la tierra y expulsa a los pobladores del campo, advierten este miércoles organizaciones ambientalistas y de productores orgánicos.
Las medidas de bioseguridad no garantizan que no haya contaminación genética (por el desplazamiento del polen, por ejemplo) entre las variedades transgénicas y las que no lo son, agregan. Este posicionamiento surge luego que el gobierno anunciara el lunes el fin de la moratoria a la autorización de nuevos eventos transgénicos, decretada en enero de 2007, y su política de "coexistencia regulada en la utilización de organismos genéticamente modificados".
(Montevideo, 16/07/08) La Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay (APODU), la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAPAL Uruguay) y REDES-Amigos de la Tierra Uruguay rechazan la decisión gubernamental de establecer una política de coexistencia entre transgénicos y cultivos convencionales y orgánicos. Las tres organizaciones sociales advierten que los transgénicos implican graves riesgos de contaminación genética a otras plantaciones, como ha ocurrido en Canadá, México y varias partes del mundo. También pueden contaminar especies vegetales como las malezas, a las que convierte en "supermalezas" de muy difícil erradicación, para lo cual luego deben usarse potentes agroquímicos que afectan el suelo, el agua y la salud humana.
Ambientalistas y productores argumentan además que el gobierno resolvió a favor de la coexistencia sin realizar una evaluación exhaustiva de los impactos de los transgénicos en el país y sin propiciar un debate nacional sobre el asunto, con el cual se habían comprometido expresamente y de forma escrita ante la demanda de las organizaciones sociales.
Uruguay tiene alrededor de 550.000 hectáreas con organismos genéticamente modificados. Los transgénicos que se pueden producir y comercializar en el país hasta ahora son la soja RR (perteneciente a la transnacional Monsanto), el maíz Mon 810 (también de Monsanto) y el maíz Bt 11 (de la transnacional Syngenta). Casi el 100 por ciento de la soja producida en Uruguay es transgénica. Después de varios años de impactos negativos de este cultivo, el gobierno anuncia ahora algunas medidas respecto a la degradacion de los suelos. En tanto, las dos variedades de maíz fueron prohibidas en varios países de la Unión Europea por la imposibilidad de garantizar su coexistencia con cultivos convencionales y orgánicos sin que haya contaminación.
APODU, RAPAL y REDES señalan que Monsanto y Syngenta, y varias empresas agroindustriales extranjeras, son las principales beneficiarias de la política de coexistencia del gobierno nacional y podrán ser favorecidas con nuevas habilitaciones a otras variedades modificadas genéticamente.
La producción transgénica y los monocultivos a gran escala, sean transgénicos o no, están dominados a nivel mundial por estas corporaciones transnacionales, entre otras, que de esta forma amenazan a pequeños productores, destruyen suelos y biodiversidad, ponen en jaque la elaboración de alimentos sanos y concentran las ganancias. Productores y ambientalistas enfatizan que eso está pasando con el desarrollo de la soja transgénica en Uruguay, que afecta a la granja, la lechería, la agricultura y la ganadería, lo cual reconocen inclusive desde el gobierno.
APODU, RAPAL y REDES reivindican la soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a fijar sus propias políticas de producción, distribución y consumo de alimentos. Esas políticas deben basarse en la pequeña agricultura familiar, y en el impulso a la agroecología y la producción orgánica, explican, con vínculos más estrechos entre la ciudad y el campo para asegurar mercados a los productores y alimentos sanos y de calidad a la población. La única alternativa para un Uruguay productivo y natural es ir por la vía de los cultivos no transgénicos, finalizan las agrupaciones de productores y ambientalistas uruguayos.
Fuente: RAPAL Uruguay
NUESTRA REGIÓN ES EL REINO DE LA PARADOJAS - Eduardo Galeano
Nuestra región es el reino de las paradojas
"Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear."
Brasil, pongamos por caso:
paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial;
paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol;
y paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños. ***
O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.
Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua.. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.
-Quiero decirles estito –había dicho-. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.
Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos
-No sean bobos –les decía-. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos. *** Y cuánta razón tenía.
Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza, y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.
Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear. *** Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:
-Ustedes –clamaba don Simón-, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?
Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:
-No somos dueños de nosotros mismos –decía -. Somos independientes, pero no somos libres. *** Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.
Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor.
En guaraní, ñe'é significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra, traiciona el alma. Si te doy mi palabra, me doy. *** Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.
Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. Él había dicho:
-Yo de aquí no salgo vivo. En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.
Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra? *** Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos.
Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen? *** Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias.. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.
Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva, y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.
A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.
Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo: 1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.
Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre. Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.
¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?
Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.
Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, autor de Las venas abiertas de América Latina, Memorias del fuego y Espejos/Una historia casi universal.
"Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear."
Brasil, pongamos por caso:
paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial;
paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol;
y paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños. ***
O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.
Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua.. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.
-Quiero decirles estito –había dicho-. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.
Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos
-No sean bobos –les decía-. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos. *** Y cuánta razón tenía.
Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza, y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.
Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear. *** Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:
-Ustedes –clamaba don Simón-, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?
Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:
-No somos dueños de nosotros mismos –decía -. Somos independientes, pero no somos libres. *** Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.
Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor.
En guaraní, ñe'é significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra, traiciona el alma. Si te doy mi palabra, me doy. *** Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.
Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. Él había dicho:
-Yo de aquí no salgo vivo. En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.
Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra? *** Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos.
Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen? *** Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias.. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.
Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva, y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.
A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.
Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo: 1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.
Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre. Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.
¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?
Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.
Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, autor de Las venas abiertas de América Latina, Memorias del fuego y Espejos/Una historia casi universal.
martes, 15 de julio de 2008
LOS MONOCULTIVOS HAN DISPARADO EL PRECIO DE LOS ALIMENTOS
LOS MONOCULTIVOS HAN DISPARADO EL PRECIO DE LOS ALIMENTOS
La apuesta de las empresas multinacionales por los monocultivos
para controlar los mercados y aumentar su margen de beneficios
está detrás de la escalada del precio de los alimentos", según
la premio Nobel Alternativo Right Livelihood, Vandana Shiva,
durante su participación en el Ágora de la Tribuna del Agua.
Shiva, ciudadana de India, negó tajantemente que los
monocultivos y los transgénicos hayan aumentado la
productividad en la agricultura y sirvan por tanto para reducir
el hambre del mundo. "No es cierto, el único propósito de las
grandes empresas es reducir el margen de actuación de los
agricultores y controlar todo el proceso de producción, desde
la venta de abonos, hasta el precio final", señaló la
activista. Asímismo, indicó que en los alimentos transgénicos
se introducen bacterias tóxicas y se agrede a las plantas con
productos químicos.
Shiva criticó el impulso de los biocombustibles y aseguró que
existen dos mitos falsos sobre estos: Que reducen el consumo de
energía y que permiten luchar contra el cambio climático.
"Durante el proceso de producción de los biocombustibles es
necesario utilizar una gran cantidad de energía", indicó.
Además, añadió, para el cultivo se están talando selvas en
zonas muy ricas en biodiversidad, como el Amazonas, por lo que
se está "aumentando el efecto invernadero".
Shiva insistió también en los peligros de destinar los
productos que genera la tierra para crear energía, en lugar de
utilizarse como alimentos. "En la india hay campesinos que
cultivan 250 especies, por lo que además de que no tienen que
depender de un solo sector, se enriquece la tierra y la
biodiversidad de la zona", señaló como contraposición a los
monocultivos, que han convertido parte del Amazonas en una
"macroexplotación de soja".
Fuente:Claes
La apuesta de las empresas multinacionales por los monocultivos
para controlar los mercados y aumentar su margen de beneficios
está detrás de la escalada del precio de los alimentos", según
la premio Nobel Alternativo Right Livelihood, Vandana Shiva,
durante su participación en el Ágora de la Tribuna del Agua.
Shiva, ciudadana de India, negó tajantemente que los
monocultivos y los transgénicos hayan aumentado la
productividad en la agricultura y sirvan por tanto para reducir
el hambre del mundo. "No es cierto, el único propósito de las
grandes empresas es reducir el margen de actuación de los
agricultores y controlar todo el proceso de producción, desde
la venta de abonos, hasta el precio final", señaló la
activista. Asímismo, indicó que en los alimentos transgénicos
se introducen bacterias tóxicas y se agrede a las plantas con
productos químicos.
Shiva criticó el impulso de los biocombustibles y aseguró que
existen dos mitos falsos sobre estos: Que reducen el consumo de
energía y que permiten luchar contra el cambio climático.
"Durante el proceso de producción de los biocombustibles es
necesario utilizar una gran cantidad de energía", indicó.
Además, añadió, para el cultivo se están talando selvas en
zonas muy ricas en biodiversidad, como el Amazonas, por lo que
se está "aumentando el efecto invernadero".
Shiva insistió también en los peligros de destinar los
productos que genera la tierra para crear energía, en lugar de
utilizarse como alimentos. "En la india hay campesinos que
cultivan 250 especies, por lo que además de que no tienen que
depender de un solo sector, se enriquece la tierra y la
biodiversidad de la zona", señaló como contraposición a los
monocultivos, que han convertido parte del Amazonas en una
"macroexplotación de soja".
Fuente:Claes
LANZAMIENTO DE LA INICIATIVA SOBRE SOBERANIA ALIMENTARIA
LANZAMIENTO DE LA INICIATIVA SOBRE SOBERANIA ALIMENTARIA
El pasado 6 de junio, se lanzó en Lima (Perú), la iniciativa de
información sobre soberanía alimentaria en América Latina. Esta
es una iniciativa promovida por CLAES, conjuntamente con CEPES
(Perú), IDEAR (Guatemala), CIDES (Bolivia) y AlterVida
(Paraguay). Su propósito es promover la temática de la
soberanía alimentaria y temas relacionados sobre alimentos y
seguridad alimentaria, y el desarrollo rural.
En la mesa redonda de lanzamiento participaron Juan Rheineck,
investigador de CEPES (Perú),Fernando Alonzo, integrante de
IDEAR (Guatemala) y Eduardo Gudynas, analista en CLAES
(Uruguay).
La iniciativa ofrece una selección de informaciones y reportes
desde su sitio web
en www.SoberaniaAlimentaria.com
Asimismo, ofrece un grupo de intercambio de noticias por
correo-e. Para subscribirse basta visitar la web, o enviar un
mensaje en blanco, sin texto, a:
soberaniaalimentaria-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Recibirá un mensaje automático de respuesta, que deberá
responder.
El pasado 6 de junio, se lanzó en Lima (Perú), la iniciativa de
información sobre soberanía alimentaria en América Latina. Esta
es una iniciativa promovida por CLAES, conjuntamente con CEPES
(Perú), IDEAR (Guatemala), CIDES (Bolivia) y AlterVida
(Paraguay). Su propósito es promover la temática de la
soberanía alimentaria y temas relacionados sobre alimentos y
seguridad alimentaria, y el desarrollo rural.
En la mesa redonda de lanzamiento participaron Juan Rheineck,
investigador de CEPES (Perú),Fernando Alonzo, integrante de
IDEAR (Guatemala) y Eduardo Gudynas, analista en CLAES
(Uruguay).
La iniciativa ofrece una selección de informaciones y reportes
desde su sitio web
en www.SoberaniaAlimentaria.com
Asimismo, ofrece un grupo de intercambio de noticias por
correo-e. Para subscribirse basta visitar la web, o enviar un
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Recibirá un mensaje automático de respuesta, que deberá
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CONVOCATORIA Y PROGRAMA 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2007
ASAMBLEA TACUAREMBÓ - ASAMBLEA REGIONAL - DICIEMBRE 2007
EL 15 Y 16 DE DICIEMBRE EN TACUAREMBÓ URUGUAY OCURRIO ALGO HISTORICO, POR PRIMERA VEZ SE UNEN LOS PUEBLOS ARGENTINO, BRASILEÑO ,URUGUAYO Y MARCHAN POR "NUESTROS RIOS, NUESTRA TIERRA Y NUESTRO FUTURO".CONTRA EL MODELO FORESTAL CELULOSICO Y LAS PASTERAS. HACIA UNA NUEVA LIGA FEDERAL EN LA LUCHA POR LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS DE LA “PATRIA GRANDE”. Asamblea Tacuarembó
"Los pueblos de la América del Sur están intimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos"
José Gervasio Artigas