MONOCULTIVOS AMENAZAN LA LECHERIA EN URUGUAY
"El país de la soja no tiene fronteras", reza un folleto
comercial de la corporación Syngenta para ilustrar que el
agronegocio en auge no conoce límites políticos o geográficos.
Este slogan se verifica asimismo a la interna de las fronteras
nacionales, y en el caso específico de Uruguay en pocos años ha
arrojado 150.000 hectáreas de las tierras más fértiles y
productivas de la producción lechera a manos del monocultivo
transgénico, hijo del "paquete tecnológico" ideado tras la
revolución verde.
Así lo manifestó en una entrevista con Radio Mundo Real, con
preocupación, Héctor Javiel, presidente de los tamberos del
departamento uruguayo de Florida, en el centro-sur y principal
vértice en la denominada "cuenca lechera" del país
sudamericano. Javiel enfatizó que el acceso a la tierra aparece
como el principal obstáculo para los pequeños productores
lecheros y que el mismo se ha visto agravado por la incursión
de los monocultivos sojeros, que compiten fuertemente por
arrendar tierras a valores muy superiores a las que pueden
acceder los pequeños lecheros uruguayos. En especial resaltó la
posibilidad de que a través de una ley se impida el lanzamiento
de los tamberos arrendatarios que, de lo contrario, deberían
abandonar la actividad con sus familias.
La tierra que se "pierde" de la lechería pasa a ser ocupada por
los dos monocultivos más en boga en Uruguay: forestación con
destino a la industria de celulosa y la soja. Ahora bien, según
este productor, cada mil hectáreas de soja sembradas se generan
tres puestos de trabajo directos, en tanto que para la misma
superficie destinada a la lechería, los empleos generados
ascienden a 25.
Promedialmente, un lechero paga entre 100 y 130 dólares la
hectárea arrendada. Los sojeros ofrecen hasta 400 dólares la
hectárea y presionan a base de dólares ante la mirada estática
de las autoridades de gobierno, según Javiel. Pero la expansión
de la soja transgénica de monocultivo en tierras uruguayas ha
cambiado de modalidad aunque no de intensidad. En un primer
momento, relató el gremialista, se instaló en la zona limítrofe
con la Argentina en grandes superficies. Hoy, cualquier predio
sirve para el agronegocio sojero.
(Basado en Radio Mundo Real)
martes, 15 de julio de 2008
lunes, 14 de julio de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
Forestación y cambio climático. Entre el discurso y la evidencia
Uruguay: Forestación y cambio climático. Entre el discurso y la evidencia
23-06-08, Por Víctor L. Bacchetta *
La política forestal aplicada en el país, justificada como modelo de desarrollo sustentable que preservaría la biodiversidad, la calidad de los suelos y los recursos hídricos, es cuestionada por estudios científicos internacionales y por expertos uruguayos.
"COMO PAÍS AGRÍCOLA y en conocimiento de que la agricultura contribuye en gran medida a la emisión de gases de efecto invernadero, (Uruguay) está identificado con la aplicación de estrategias de mitigación para los sectores agrícola y forestal. Es así que, en un proceso que ya lleva más de veinte años, ha desarrollado un importante programa de forestación que tiene hoy sembradas más de 700.000 hectáreas de bosques, superficie importante en relación a su territorio", argumentó el secretario de la presidencia Miguel Toma, delegado uruguayo en la última cumbre de la FAO celebrada este mes en Roma.
Este marco conceptual, compartido por la FAO, el Banco Mundial y otras organizaciones internacionales considera a las plantaciones de árboles como 'sumideros' muy eficaces. Tanto que las incluyen en el singular 'comercio de carbono', por el cual las empresas pueden compensar sus emisiones contaminantes comprando títulos de actividades reductoras de la contaminación. Se conciliaría así la protección ambiental con la continuidad de los depredadores patrones industriales en vigor. Pero los estudios no confirman esa pretensión.
Forestando en pastizales
Si una plantación de árboles es desplegada sobre un área donde antes existía un bosque primario, se sustituye un ecosistema por otro relativamente similar. Pero el problema adquiere otra entidad cuando los árboles suplantan a un ecosistema de pradera pampeana o pastizales, como el que caracteriza los suelos de Uruguay y los países vecinos. A primera vista, la diferencia parece inclinar la balanza a favor de la forestación. El volumen de la biomasa de una plantación de eucaliptos o de pinos, es mucho mayor que las pasturas que sustituye. Por tanto: debería retener mucho más carbono. Sin embargo, los estudios de plantaciones en ecosistemas de pradera, divulgados en las revistas científicas desde 2002, concluyen que las estimaciones anteriores sobre la cantidad de carbono almacenable por los árboles fueron sobrevaloradas.
Investigadores de cuatro universidades de Estados Unidos, publicaron en 'Nature' -en 2002(1)- los resultados de un estudio realizado en ese país para determinar si los árboles y arbustos que invadían los pastizales originarios, ayudaban a absorber las emisiones de dióxido de carbono de vehículos, centrales generadoras de energía y otras fuentes. La novedad que aportaron estas investigaciones, es que el suelo constituye un depósito de carbono tan o más importante que plantas y árboles.
Un equipo de la Universidad de Duke coordinado por el biólogo Robert Jackson, encontró que los árboles en muchos lugares estaban absorbiendo menos carbono que el almacenado por el suelo cubierto por pastizales. La capacidad del suelo de almacenar carbono, es unas dos veces mayor que la de las plantas, pero la pradera puede guardar el carbono en el suelo por siglos, mientras que los árboles lo liberan y no lo compensan con la mayor biomasa de la plantación. "Las evaluaciones basadas en el carbono almacenado por la irrupción de poblaciones de árboles, pueden por lo tanto ser incorrectas", comentó Jackson entonces.
Combinando investigación de campo, la síntesis de más de 600 observaciones y modelos climáticos y económicos, el mismo equipo documentó a escala mundial pérdidas sustanciales de la escorrentía (agua procedente de la lluvia que circula por la superficie y se concentra en los cauces) y una creciente salinización y acidificación del suelo provocados por las plantaciones forestales en áreas de pradera. "Las estrategias de secuestro de carbono dan importancia a las plantaciones de árboles sin considerar todas sus consecuencias ambientales", advirtió el nuevo informe publicado en 'Science' en 2005 (2).
Según este estudio -que consideró parcelas en Argentina y Uruguay- las plantaciones de árboles en conjunto, redujeron el flujo superficial anual del agua en un 52 por ciento. La salinización y acidificación observada, indicaban pérdida de fertilidad del suelo y la inminencia de un proceso de desertificación.
Confrontar dato con dato
Carlos Céspedes, investigador de la Facultad de Ciencias de Uruguay, en su tesis de doctorado (3) analizó los efectos de la plantación de especies exóticas en suelos de pradera en Piedras Coloradas-Algorta, una de las regiones forestales más representativas del país. Estudió en particular la dinámica de la materia orgánica y una serie de parámetros que miden las variaciones del carbono, la acidez y el grado de compactación del suelo en plantaciones de eucaliptos de diferentes edades (10 a 30 años) y evaluó también los efectos de las edades del cultivo.
"Fue posible demostrar la pérdida de carbono del suelo bajo eucalipto en comparación con las praderas", dijo Céspedes. En su opinión, los ingresos de carbono no compensan las pérdidas en el suelo ni en la biomasa porque el manejo forestal -siembra, podas, corte y replantío- involucra un tiempo medio de retención del carbono de escaso valor en el balance global. La pérdida de carbono va acompañada por una caída en la mayoría de los parámetros estudiados y resulta progresiva con la edad de los cultivos.
Céspedes opinó que las diferentes posiciones al respecto, pueden atribuirse a una "casta de tecnócratas" que ha transformado el debate científico en una cuestión de opiniones. "Nunca fueron al campo, nunca leyeron artículos científicos serios, no generan evidencia científica verificada por pares, manipulan datos de terceros, pero son expertos internacionales, manejan recursos. En ciencia, quienes hablan son los datos, hay que tener datos y confrontar dato con dato".
Las primeras evaluaciones ambientales de la forestación(4) -realizadas por autores nacionales a partir de 1989 desde el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay (CIEDUR)- anticiparon lo que luego sería probado por innumerables estudios científicos dentro y fuera del país: desbasificación y acidificación de los suelos, disminución del rendimiento medio anual de las cuencas forestadas -las napas freáticas superficiales se secan- y pérdida significativa de diversidad biológica.
"Ya en aquellos informes se excluía al eucalipto de cualquier beneficio en el manejo de las cuencas hídricas porque al mismo tiempo que disminuye el rendimiento hídrico de las cuencas, bajo ciertas circunstancias, puede promover inundaciones severas", comenta el profesor Daniel Panario, director de la Unidad de Epigénesis de la Facultad de Ciencias. El estudio de Céspedes, entre otros, determinó que debajo de una delgada capa donde el eucalipto concentra sus raíces superficiales, la densidad del suelo se incrementa sustancialmente con relación a su equivalente de pradera: "Bajo estas condiciones, una lluvia denominada excepcional de más de 200 milímetros en 24 a 48 horas, pero que en los últimos años ocurren frecuentemente, escurrirá violentamente", explicó Panario.
Para el investigador, considerando que esta región del mundo tiene el record de incremento en las precipitaciones -como resultado del calentamiento global- y que la mayor parte de este incremento se debe al pasaje de frentes con lluvias ocasionalmente torrenciales, es esperable que se combinen déficit hídricos severos en verano y posibles inundaciones en otoño, como las que ocurrieron en 2007 en el país (5). www.ecoportal.net
Notas
1. "Ecosystem carbon loss with woody plant invasion of grasslands", Robert B. Jackson, Jay L. Banner, Esteban G. Jobbágy, William T. Pockman y Diana H. Wall, Letter to Nature, Volume 418 Number 6898, pp. 623, 8/8/2002.
2. "Trading Water for Carbon with Biological Carbon Sequestration", por R. B. Jackson, E. G. Jobbágy, R. Avissar, S. Baidya Roy, D. J. Barrett, Ch. W. Cook, K. A.
Farley, D. C. le Maitre, B. A. McCarl y B. C. Murray, Science, Vol. 310. no. 5756, pp. 1944-1947, 23/12/2005.
3. "Dinámica de la materia orgánica y de algunos parámetros fisicoquímicos en Molisoles, en la conversión de una pradera a cultivo forestal en la región de Piedras
Coloradas-Algorta (Uruguay)", Carlos Céspedes Payret, Tesis de Doctorado presentada ante L´Institut National Polytechnique de Toulouse, de Francia, en noviembre de 2007.
4. "Desarrollo forestal y medio ambiente en Uruguay. Hacia una evaluación de efectos ambientales de la forestación en Uruguay con especies introducidas", Caffera, R., C. Céspedes, A. González, O. Gutiérrez y D. Panario, CIEDUR
(Serie Investigaciones Nº 85), Montevideo, 1991.
5. "La forestación industrial del Uruguay, ¿Política de Estado?", Daniel Panario y Ofelia Gutiérrez, Montevideo, 2008.
23-06-08, Por Víctor L. Bacchetta *
La política forestal aplicada en el país, justificada como modelo de desarrollo sustentable que preservaría la biodiversidad, la calidad de los suelos y los recursos hídricos, es cuestionada por estudios científicos internacionales y por expertos uruguayos.
"COMO PAÍS AGRÍCOLA y en conocimiento de que la agricultura contribuye en gran medida a la emisión de gases de efecto invernadero, (Uruguay) está identificado con la aplicación de estrategias de mitigación para los sectores agrícola y forestal. Es así que, en un proceso que ya lleva más de veinte años, ha desarrollado un importante programa de forestación que tiene hoy sembradas más de 700.000 hectáreas de bosques, superficie importante en relación a su territorio", argumentó el secretario de la presidencia Miguel Toma, delegado uruguayo en la última cumbre de la FAO celebrada este mes en Roma.
Este marco conceptual, compartido por la FAO, el Banco Mundial y otras organizaciones internacionales considera a las plantaciones de árboles como 'sumideros' muy eficaces. Tanto que las incluyen en el singular 'comercio de carbono', por el cual las empresas pueden compensar sus emisiones contaminantes comprando títulos de actividades reductoras de la contaminación. Se conciliaría así la protección ambiental con la continuidad de los depredadores patrones industriales en vigor. Pero los estudios no confirman esa pretensión.
Forestando en pastizales
Si una plantación de árboles es desplegada sobre un área donde antes existía un bosque primario, se sustituye un ecosistema por otro relativamente similar. Pero el problema adquiere otra entidad cuando los árboles suplantan a un ecosistema de pradera pampeana o pastizales, como el que caracteriza los suelos de Uruguay y los países vecinos. A primera vista, la diferencia parece inclinar la balanza a favor de la forestación. El volumen de la biomasa de una plantación de eucaliptos o de pinos, es mucho mayor que las pasturas que sustituye. Por tanto: debería retener mucho más carbono. Sin embargo, los estudios de plantaciones en ecosistemas de pradera, divulgados en las revistas científicas desde 2002, concluyen que las estimaciones anteriores sobre la cantidad de carbono almacenable por los árboles fueron sobrevaloradas.
Investigadores de cuatro universidades de Estados Unidos, publicaron en 'Nature' -en 2002(1)- los resultados de un estudio realizado en ese país para determinar si los árboles y arbustos que invadían los pastizales originarios, ayudaban a absorber las emisiones de dióxido de carbono de vehículos, centrales generadoras de energía y otras fuentes. La novedad que aportaron estas investigaciones, es que el suelo constituye un depósito de carbono tan o más importante que plantas y árboles.
Un equipo de la Universidad de Duke coordinado por el biólogo Robert Jackson, encontró que los árboles en muchos lugares estaban absorbiendo menos carbono que el almacenado por el suelo cubierto por pastizales. La capacidad del suelo de almacenar carbono, es unas dos veces mayor que la de las plantas, pero la pradera puede guardar el carbono en el suelo por siglos, mientras que los árboles lo liberan y no lo compensan con la mayor biomasa de la plantación. "Las evaluaciones basadas en el carbono almacenado por la irrupción de poblaciones de árboles, pueden por lo tanto ser incorrectas", comentó Jackson entonces.
Combinando investigación de campo, la síntesis de más de 600 observaciones y modelos climáticos y económicos, el mismo equipo documentó a escala mundial pérdidas sustanciales de la escorrentía (agua procedente de la lluvia que circula por la superficie y se concentra en los cauces) y una creciente salinización y acidificación del suelo provocados por las plantaciones forestales en áreas de pradera. "Las estrategias de secuestro de carbono dan importancia a las plantaciones de árboles sin considerar todas sus consecuencias ambientales", advirtió el nuevo informe publicado en 'Science' en 2005 (2).
Según este estudio -que consideró parcelas en Argentina y Uruguay- las plantaciones de árboles en conjunto, redujeron el flujo superficial anual del agua en un 52 por ciento. La salinización y acidificación observada, indicaban pérdida de fertilidad del suelo y la inminencia de un proceso de desertificación.
Confrontar dato con dato
Carlos Céspedes, investigador de la Facultad de Ciencias de Uruguay, en su tesis de doctorado (3) analizó los efectos de la plantación de especies exóticas en suelos de pradera en Piedras Coloradas-Algorta, una de las regiones forestales más representativas del país. Estudió en particular la dinámica de la materia orgánica y una serie de parámetros que miden las variaciones del carbono, la acidez y el grado de compactación del suelo en plantaciones de eucaliptos de diferentes edades (10 a 30 años) y evaluó también los efectos de las edades del cultivo.
"Fue posible demostrar la pérdida de carbono del suelo bajo eucalipto en comparación con las praderas", dijo Céspedes. En su opinión, los ingresos de carbono no compensan las pérdidas en el suelo ni en la biomasa porque el manejo forestal -siembra, podas, corte y replantío- involucra un tiempo medio de retención del carbono de escaso valor en el balance global. La pérdida de carbono va acompañada por una caída en la mayoría de los parámetros estudiados y resulta progresiva con la edad de los cultivos.
Céspedes opinó que las diferentes posiciones al respecto, pueden atribuirse a una "casta de tecnócratas" que ha transformado el debate científico en una cuestión de opiniones. "Nunca fueron al campo, nunca leyeron artículos científicos serios, no generan evidencia científica verificada por pares, manipulan datos de terceros, pero son expertos internacionales, manejan recursos. En ciencia, quienes hablan son los datos, hay que tener datos y confrontar dato con dato".
Las primeras evaluaciones ambientales de la forestación(4) -realizadas por autores nacionales a partir de 1989 desde el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay (CIEDUR)- anticiparon lo que luego sería probado por innumerables estudios científicos dentro y fuera del país: desbasificación y acidificación de los suelos, disminución del rendimiento medio anual de las cuencas forestadas -las napas freáticas superficiales se secan- y pérdida significativa de diversidad biológica.
"Ya en aquellos informes se excluía al eucalipto de cualquier beneficio en el manejo de las cuencas hídricas porque al mismo tiempo que disminuye el rendimiento hídrico de las cuencas, bajo ciertas circunstancias, puede promover inundaciones severas", comenta el profesor Daniel Panario, director de la Unidad de Epigénesis de la Facultad de Ciencias. El estudio de Céspedes, entre otros, determinó que debajo de una delgada capa donde el eucalipto concentra sus raíces superficiales, la densidad del suelo se incrementa sustancialmente con relación a su equivalente de pradera: "Bajo estas condiciones, una lluvia denominada excepcional de más de 200 milímetros en 24 a 48 horas, pero que en los últimos años ocurren frecuentemente, escurrirá violentamente", explicó Panario.
Para el investigador, considerando que esta región del mundo tiene el record de incremento en las precipitaciones -como resultado del calentamiento global- y que la mayor parte de este incremento se debe al pasaje de frentes con lluvias ocasionalmente torrenciales, es esperable que se combinen déficit hídricos severos en verano y posibles inundaciones en otoño, como las que ocurrieron en 2007 en el país (5). www.ecoportal.net
Notas
1. "Ecosystem carbon loss with woody plant invasion of grasslands", Robert B. Jackson, Jay L. Banner, Esteban G. Jobbágy, William T. Pockman y Diana H. Wall, Letter to Nature, Volume 418 Number 6898, pp. 623, 8/8/2002.
2. "Trading Water for Carbon with Biological Carbon Sequestration", por R. B. Jackson, E. G. Jobbágy, R. Avissar, S. Baidya Roy, D. J. Barrett, Ch. W. Cook, K. A.
Farley, D. C. le Maitre, B. A. McCarl y B. C. Murray, Science, Vol. 310. no. 5756, pp. 1944-1947, 23/12/2005.
3. "Dinámica de la materia orgánica y de algunos parámetros fisicoquímicos en Molisoles, en la conversión de una pradera a cultivo forestal en la región de Piedras
Coloradas-Algorta (Uruguay)", Carlos Céspedes Payret, Tesis de Doctorado presentada ante L´Institut National Polytechnique de Toulouse, de Francia, en noviembre de 2007.
4. "Desarrollo forestal y medio ambiente en Uruguay. Hacia una evaluación de efectos ambientales de la forestación en Uruguay con especies introducidas", Caffera, R., C. Céspedes, A. González, O. Gutiérrez y D. Panario, CIEDUR
(Serie Investigaciones Nº 85), Montevideo, 1991.
5. "La forestación industrial del Uruguay, ¿Política de Estado?", Daniel Panario y Ofelia Gutiérrez, Montevideo, 2008.
La plantación indiscriminada de árboles transgénicos "Fiebre de la forestación en Uruguay”
La plantación indiscriminada de árboles transgénicos "Fiebre de la forestación en Uruguay”
02-07-08, Por Sylvia Ubal *
Recorriendo las carreteras de los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Paysandú se observa con gran preocupación la gran deforestación indiscriminada y la implantación de los monocultivos de árboles de eucaliptos y pinos. Los pequeños productores que buscan subsistir, ven cómo los árboles secan sus pozos de agua.
En una visita por el Uruguay y recorriendo las carreteras de los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Paysandú vemos con gran preocupación la gran deforestación indiscriminada y la implantación de los monocultivos de árboles de eucaliptos y pinos, que está llevando a un aumento de la concentración y la extranjerización de los campos del Uruguay, al tiempo que los pequeños productores que buscan subsistir, ven cómo los árboles secan sus pozos de agua. La introducción de los árboles transgénicos da una vuelta de tuerca más a este modelo agro exportador.
Uruguay es un país muy pequeño y cuenta con orgullo al haber obtenido varias copas mundiales en su deporte favorito, el fútbol. Un deporte que forma parte de la sociedad uruguaya y se ha hecho conocer en el mundo mucho antes de la era global, como así también el fútbol fue una válvula de escape en épocas de dictadura. De ahí la gran nostalgia que pesa sobre los orientales al recordar glorias pasadas y desméritos presentes, como por ejemplo que el país ocupa el noveno lugar en el ranking mundial de cultivo de transgénicos con medio millón de hectáreas destinadas a esos cultivos, a partir de semillas elaboradas por corporaciones transnacionales.
Estimamos que esta situación generará altos riesgos ambientales y sociales, y la amenaza a la soberanía alimentaría, la privatización de los recursos naturales y los derechos de las comunidades rurales con el desarrollo de estos cultivos.
La forestación prometió mucho al sector rural pero no ha cumplido con nada de lo prometido. Por supuesto que ha habido beneficiados, entre los que en primer lugar se cuentan las grandes empresas, en particular transnacionales. Así como las estadounidenses Monsanto Weyerhaeuser (Colonvade), la angloholandesa y finlandesa Shell/Kymmene (La Forestal Oriental) y la española ENCE (Eufores), y un gran número importante de empresas chilenas, canadienses Syngenta, Nidera, Cargill, Bayer y Basf, se vieron beneficiadas por la compra de tierra barata, mano de obra barata, rápido crecimiento de los árboles, subsidios, exoneraciones impuestos, créditos blandos, inversiones en infraestructura e investigación, la forestación ha sido y es un gran negocio. Así cualquiera. Y que beneficios le queda al sector rural de nuestro país.
En la situación de profunda crisis actual, esta realidad constituye una absurda injusticia, porque estas enormes empresas no necesitan ser subsidiadas por un país empobrecido como es el Uruguay, y porque se destinan los escasísimos recursos de la sociedad a subsidiar una actividad que no genera ni empleos ni riqueza para el país.
La "fiebre de la forestación” a llegado al departamento de Tacuarembó, con más de 200.000 hectáreas adquiridas para la forestación, se estima que existen unas 12.000 personas desplazadas del campo y en forma paralela, se han cerrado 17 escuelas rurales y donde se registra más claramente este cambio es Rincón de Zamora, bordeado por el Río Tacuarembó, hacia su desembocadura en el Río Negro, en donde se encontraban las tierras más apropiadas del departamento para la cría de ganado y que, en la actualidad, está totalmente cubierto por los monocultivos de árboles.
En el departamento de Rivera, las forestadoras habían comprado, según el Censo Agropecuario, 189.354 hectáreas, para el año 2007. Los impactos sociales y ambientales no tienen diferencias sustanciales con otras zonas de gran concentración forestal, como son Tacuarembó y Paysandú.
Los transgénicos y la mercantilización
El desarrollo de los transgénicos por parte de las grandes empresas, que vienen ya con unos paquetes tecnológicos asociados a ellos (principalmente los agroquímicos) han amenazado gravemente y perjudicado en numerosos casos la producción campesina de alimentos. La agricultura campesina se caracteriza por la utilización de una diversidad inmensa de semillas, que se comparten, se mejoran y se reutilizan para posteriores siembras, lo cual se pone en peligro, con la contaminación transgénica.
El hecho de que no se coman, no significa que los árboles transgénicos sean menos peligrosos. Por el contrario, los peligros que plantean los árboles transgénicos son en cierto modo más graves que los presentados por los cultivos de otro tipo, ya que los árboles viven más tiempo que los cultivos agrícolas, y esto significa que puede haber cambios no previstos en su metabolismo muchos años después de haber sido plantados. Por ejemplo, ya se está trabajando en árboles manipulados genéticamente para que no florezcan, con el supuesto objetivo de evitar la posible contaminación de árboles naturales con el polen de transgénicos. El problema es que nadie puede asegurar que dentro de 20 o 30 años después de plantados, uno de entre los miles o millones de árboles transgénicos no pueda florecer y contaminar a los árboles normales de la misma especie, volviendo a su descendencia estéril. El polen de los árboles puede ser llevado por el viento a enormes distancias esto significa que los árboles transgénicos pueden fácilmente contaminar con su polen a árboles localizados a gran distancia y generar así graves impactos sobre los bosques.
¿Qué utilidad puede tener un árbol sin flores, sin frutos y sin semillas para los seres vivos, incluyendo al ser humano? No proporcionará alimento a numerosas especies de insectos entre los que se cuentan las abejas productoras de miel pájaros y otras especies que dependen del néctar de las flores para alimentarse.
El impacto de la soja
En la actualidad prácticamente la totalidad de la soja cultivada en Uruguay es de origen transgénico, el gran avance de esta oleaginosa que se ha convertido en el cultivo “vedette”, para nuestros gobernantes y con todos los impactos ambientales y sociales, que esto conlleva, acaba de editarse un trabajo “La nueva colonización. La soja transgénica en Uruguay”, editado por RAP-AL Uruguay (Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas para América Latina). En el mismo se señala que “el avance de la soja, con 366.535 hectáreas sembradas en la zafra 2007/08 determina que este cultivo represente más de la mitad del área agrícola nacional”.
La contaminación con plaguicidas y transgénicos de los monocultivos provoca serios problemas de salud y deterioro de condiciones de vida a las poblaciones rurales, la aplicación masiva de agroquímicos al agua y a los suelos (dioxinas y derivados del uso de cianuro, arsénico y mercurio, entre otros) en un futuro no tan lejano se agravará el panorama más allá de cualquier predicción. La destrucción de su hábitat, el uso de plaguicidas y la introducción de cultivos invasores está causando la disminución de polinizadores, lo que pone en el peligro de extinción a muchas especies vegetales.
Las empresas transnacionales de plaguicidas producen también las semillas transgénicas y son propietarias de la mayoría de las patentes de biotecnología agrícola, con lo que tienen el control de la agricultura y de la cadena alimentaria a nivel mundial. La contaminación transgénica es un negocio adicional de estas industrias, que por la vía judicial exigen pago a los agricultores cuyos cultivos accidentalmente se han contaminado con semillas patentadas. Incluso cuando no pueden cobrar por sus patentes, como le ocurrió a Monsanto en Argentina, se beneficiaron con la venta de plaguicidas.
La financiación europea de la producción de agrocombustibles en América Latina, realizó un documento donde muestra como los principales bancos europeos (Barclays, Deutsche Bank o BNP Paribas) y españoles (Santander, BBVA o el Banco Español de Crédito) están invirtiendo miles de millones de euros en la producción y comercio de azúcar de caña, soja o aceite de palma se están utilizando cada vez en mayor medida en Europa. En países como Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Colombia es extremadamente polémica, ya que está provocando la destrucción del Amazonas y otros importantes ecosistemas, y problemas de contaminación del agua potable. Las plantaciones a gran escala también provocan violaciones de los derechos humanos contra los campesinos, con condiciones de trabajo como en algunas plantaciones de Brasil.
El desarrollo de estos proyectos exige ocupar e intervenir inmensas extensiones de tierra y utilizar enormes cantidades de agua pura y emplean substancias tóxicas de modo intensivo. La satisfacción de estas necesidades implica la destrucción masiva del medioambiente y un deterioro grave de las condiciones de vida de las comunidades afectadas, que incluso pueden verse privadas del acceso a recursos vitales como es el agua y los recursos marinos. Poco importa para este tipo de explotaciones que los territorios intervenidos sean ricos en biodiversidad o que sirvan de sustento a determinadas comunidades. www.ecoportal.net
02-07-08, Por Sylvia Ubal *
Recorriendo las carreteras de los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Paysandú se observa con gran preocupación la gran deforestación indiscriminada y la implantación de los monocultivos de árboles de eucaliptos y pinos. Los pequeños productores que buscan subsistir, ven cómo los árboles secan sus pozos de agua.
En una visita por el Uruguay y recorriendo las carreteras de los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Paysandú vemos con gran preocupación la gran deforestación indiscriminada y la implantación de los monocultivos de árboles de eucaliptos y pinos, que está llevando a un aumento de la concentración y la extranjerización de los campos del Uruguay, al tiempo que los pequeños productores que buscan subsistir, ven cómo los árboles secan sus pozos de agua. La introducción de los árboles transgénicos da una vuelta de tuerca más a este modelo agro exportador.
Uruguay es un país muy pequeño y cuenta con orgullo al haber obtenido varias copas mundiales en su deporte favorito, el fútbol. Un deporte que forma parte de la sociedad uruguaya y se ha hecho conocer en el mundo mucho antes de la era global, como así también el fútbol fue una válvula de escape en épocas de dictadura. De ahí la gran nostalgia que pesa sobre los orientales al recordar glorias pasadas y desméritos presentes, como por ejemplo que el país ocupa el noveno lugar en el ranking mundial de cultivo de transgénicos con medio millón de hectáreas destinadas a esos cultivos, a partir de semillas elaboradas por corporaciones transnacionales.
Estimamos que esta situación generará altos riesgos ambientales y sociales, y la amenaza a la soberanía alimentaría, la privatización de los recursos naturales y los derechos de las comunidades rurales con el desarrollo de estos cultivos.
La forestación prometió mucho al sector rural pero no ha cumplido con nada de lo prometido. Por supuesto que ha habido beneficiados, entre los que en primer lugar se cuentan las grandes empresas, en particular transnacionales. Así como las estadounidenses Monsanto Weyerhaeuser (Colonvade), la angloholandesa y finlandesa Shell/Kymmene (La Forestal Oriental) y la española ENCE (Eufores), y un gran número importante de empresas chilenas, canadienses Syngenta, Nidera, Cargill, Bayer y Basf, se vieron beneficiadas por la compra de tierra barata, mano de obra barata, rápido crecimiento de los árboles, subsidios, exoneraciones impuestos, créditos blandos, inversiones en infraestructura e investigación, la forestación ha sido y es un gran negocio. Así cualquiera. Y que beneficios le queda al sector rural de nuestro país.
En la situación de profunda crisis actual, esta realidad constituye una absurda injusticia, porque estas enormes empresas no necesitan ser subsidiadas por un país empobrecido como es el Uruguay, y porque se destinan los escasísimos recursos de la sociedad a subsidiar una actividad que no genera ni empleos ni riqueza para el país.
La "fiebre de la forestación” a llegado al departamento de Tacuarembó, con más de 200.000 hectáreas adquiridas para la forestación, se estima que existen unas 12.000 personas desplazadas del campo y en forma paralela, se han cerrado 17 escuelas rurales y donde se registra más claramente este cambio es Rincón de Zamora, bordeado por el Río Tacuarembó, hacia su desembocadura en el Río Negro, en donde se encontraban las tierras más apropiadas del departamento para la cría de ganado y que, en la actualidad, está totalmente cubierto por los monocultivos de árboles.
En el departamento de Rivera, las forestadoras habían comprado, según el Censo Agropecuario, 189.354 hectáreas, para el año 2007. Los impactos sociales y ambientales no tienen diferencias sustanciales con otras zonas de gran concentración forestal, como son Tacuarembó y Paysandú.
Los transgénicos y la mercantilización
El desarrollo de los transgénicos por parte de las grandes empresas, que vienen ya con unos paquetes tecnológicos asociados a ellos (principalmente los agroquímicos) han amenazado gravemente y perjudicado en numerosos casos la producción campesina de alimentos. La agricultura campesina se caracteriza por la utilización de una diversidad inmensa de semillas, que se comparten, se mejoran y se reutilizan para posteriores siembras, lo cual se pone en peligro, con la contaminación transgénica.
El hecho de que no se coman, no significa que los árboles transgénicos sean menos peligrosos. Por el contrario, los peligros que plantean los árboles transgénicos son en cierto modo más graves que los presentados por los cultivos de otro tipo, ya que los árboles viven más tiempo que los cultivos agrícolas, y esto significa que puede haber cambios no previstos en su metabolismo muchos años después de haber sido plantados. Por ejemplo, ya se está trabajando en árboles manipulados genéticamente para que no florezcan, con el supuesto objetivo de evitar la posible contaminación de árboles naturales con el polen de transgénicos. El problema es que nadie puede asegurar que dentro de 20 o 30 años después de plantados, uno de entre los miles o millones de árboles transgénicos no pueda florecer y contaminar a los árboles normales de la misma especie, volviendo a su descendencia estéril. El polen de los árboles puede ser llevado por el viento a enormes distancias esto significa que los árboles transgénicos pueden fácilmente contaminar con su polen a árboles localizados a gran distancia y generar así graves impactos sobre los bosques.
¿Qué utilidad puede tener un árbol sin flores, sin frutos y sin semillas para los seres vivos, incluyendo al ser humano? No proporcionará alimento a numerosas especies de insectos entre los que se cuentan las abejas productoras de miel pájaros y otras especies que dependen del néctar de las flores para alimentarse.
El impacto de la soja
En la actualidad prácticamente la totalidad de la soja cultivada en Uruguay es de origen transgénico, el gran avance de esta oleaginosa que se ha convertido en el cultivo “vedette”, para nuestros gobernantes y con todos los impactos ambientales y sociales, que esto conlleva, acaba de editarse un trabajo “La nueva colonización. La soja transgénica en Uruguay”, editado por RAP-AL Uruguay (Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas para América Latina). En el mismo se señala que “el avance de la soja, con 366.535 hectáreas sembradas en la zafra 2007/08 determina que este cultivo represente más de la mitad del área agrícola nacional”.
La contaminación con plaguicidas y transgénicos de los monocultivos provoca serios problemas de salud y deterioro de condiciones de vida a las poblaciones rurales, la aplicación masiva de agroquímicos al agua y a los suelos (dioxinas y derivados del uso de cianuro, arsénico y mercurio, entre otros) en un futuro no tan lejano se agravará el panorama más allá de cualquier predicción. La destrucción de su hábitat, el uso de plaguicidas y la introducción de cultivos invasores está causando la disminución de polinizadores, lo que pone en el peligro de extinción a muchas especies vegetales.
Las empresas transnacionales de plaguicidas producen también las semillas transgénicas y son propietarias de la mayoría de las patentes de biotecnología agrícola, con lo que tienen el control de la agricultura y de la cadena alimentaria a nivel mundial. La contaminación transgénica es un negocio adicional de estas industrias, que por la vía judicial exigen pago a los agricultores cuyos cultivos accidentalmente se han contaminado con semillas patentadas. Incluso cuando no pueden cobrar por sus patentes, como le ocurrió a Monsanto en Argentina, se beneficiaron con la venta de plaguicidas.
La financiación europea de la producción de agrocombustibles en América Latina, realizó un documento donde muestra como los principales bancos europeos (Barclays, Deutsche Bank o BNP Paribas) y españoles (Santander, BBVA o el Banco Español de Crédito) están invirtiendo miles de millones de euros en la producción y comercio de azúcar de caña, soja o aceite de palma se están utilizando cada vez en mayor medida en Europa. En países como Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Colombia es extremadamente polémica, ya que está provocando la destrucción del Amazonas y otros importantes ecosistemas, y problemas de contaminación del agua potable. Las plantaciones a gran escala también provocan violaciones de los derechos humanos contra los campesinos, con condiciones de trabajo como en algunas plantaciones de Brasil.
El desarrollo de estos proyectos exige ocupar e intervenir inmensas extensiones de tierra y utilizar enormes cantidades de agua pura y emplean substancias tóxicas de modo intensivo. La satisfacción de estas necesidades implica la destrucción masiva del medioambiente y un deterioro grave de las condiciones de vida de las comunidades afectadas, que incluso pueden verse privadas del acceso a recursos vitales como es el agua y los recursos marinos. Poco importa para este tipo de explotaciones que los territorios intervenidos sean ricos en biodiversidad o que sirvan de sustento a determinadas comunidades. www.ecoportal.net
martes, 1 de julio de 2008
ENCE EN ESPAÑA, Y EN URUGUAY?
Los eucaliptos de ENCE pierden el certificado FSC
Naturaleza 27 de junio
El diseño de las plantaciones y la falta de integración de los aspectos de conservación de hábitat y especies son algunas de las razones de la suspensión que había solicitado Ecologistas en Acción y otras organizaciones.
El movimiento ecologista español ha recibido con satisfacción la suspensión del certificado forestal FSC (1) a las plantaciones de las empresas Norfor y Silvasur, ambas del Grupo ENCE, dedicado a la fabricación de pasta y papel a partir de fibra de eucalipto. La suspensión del certificado ha sido debida a la falta de cumplimiento de los estándares españoles del FSC. La noticia ha sido muy bien acogida por las organizaciones ecologistas Verdegaia (Galicia), Coordinadora Ecoloxista de Asturies (Asturias), ARCA (Cantabria), Ecologistas en Acción, WWF/Adena y Greenpeace, algunas de las cuales han utilizado en los últimos años los mecanismos de reclamación del sistema FSC para denunciar que la gestión de ambas empresas tenía todavía muchos aspectos que mejorar.
Norfor y Silvasur son propietarias de algo más de 80.000 hectáreas de plantaciones, principalmente de eucalipto, en Andalucía, Galicia, Asturias y Cantabria. Desde octubre de 2004 dichas plantaciones disponían del certificado FSC. En el caso de Norfor, la empresa posee 442 hectáreas (274 cubiertas de eucalipto) dentro de espacios de valor ambiental incluidos en la Red Natura en Galicia y Asturias. La suspensión del certificado FSC a la empresa Norfor está justificada por el conocimiento deficiente que tiene de los recursos ambientales (flora, fauna, suelos, etc.) en el interior de estos espacios protegidos y la falta de adaptación de la gestión forestal a estos valores. Aspectos relacionados con la conservación de los suelos, la diversidad de las plantaciones y las relaciones de esta empresa con la sociedad han recibido también un suspenso por parte de FSC.
Raul Navarrete, portavoz de la campaña de Bosques de Ecologistas en Acción considera que "Esta suspension refuerza el papel del FSC como el sistema de certificación forestal mas responsable con la conservación de los bosques".
“FSC es el único sistema de certificación forestal transparente que garantiza la participación equilibrada de los representantes de lo s intereses sociales, económicos y ambientales , y que ha demostrando en todo el mundo que es una gran herramienta para mejorar la gestión forestal y la conservación de los bosques del planeta. Por ello, creemos que el Grupo ENCE deben apostar por corregir urgentemente las carencias identificadas por los auditores ” ha declarado Félix Romero, del programa de Bosques de WWF/Adena.
Las mismas plantaciones de Norfor y Silvasur cuyo certificado FSC ha sido suspendido mantienen el certificado forestal PEFC, lo que demuestra que este sistema tiene unos estándares menos exigentes en aspectos ambientales, además de no disponer de los mecanismos de participación pública lo suficientemente eficaces para mejorar la gestión forestal a través de la participación de todos los grupos de interés. El PEFC, apoyado por los sectores industriales y algunas administraciones autonómicas, no cuenta con el respaldo de ninguna organización comprometida con la conservación, la ecología o la ayuda al desarrollo.
“Lo que ha ocurrido con las plantaciones de eucalipto de Norfor es impensable en PEFC, ya que este sistema no busca una mejora real de la gestión forestal” ha declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace España.
“FSC ha tardado en reaccionar ante la concesión irregular del certificado a Norfor en 2004. Deseamos que esta suspensión se convierta a corto plazo en cancelación si Norfor continúa incumpliendo estándares, y que FSC mejore para evitar en el futuro más escándalos como el de la certificación de NORFOR ”, ha declarado Xosé Veiras, de Verdegaia .
El Grupo Ence acumula un largo historial de conflictos con el medio ambiente y la sociedad. Recientemente, la Coordinadora Ecoloxista de Asturies ha denunciado ante el Principado de Asturias que las obras de ampliación de la fábrica de Navia, propiedad de esta empresa, no cuentan con la obligatoria declaración de impacto ambiental favorable ni la autorización ambiental integral concedida.
“Es intolerable que la Administración no obligue a las grandes empresas a cumplir la ley. Las obras de ampliación de la fábrica de papel de Navia deben ser paralizadas hasta que el Grupo ENCE tenga todas las autorizaciones que exige la ley ” ha declarado Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecoloxista de Asturies.
Más información
http://www.fsc-spain.org/
Naturaleza 27 de junio
El diseño de las plantaciones y la falta de integración de los aspectos de conservación de hábitat y especies son algunas de las razones de la suspensión que había solicitado Ecologistas en Acción y otras organizaciones.
El movimiento ecologista español ha recibido con satisfacción la suspensión del certificado forestal FSC (1) a las plantaciones de las empresas Norfor y Silvasur, ambas del Grupo ENCE, dedicado a la fabricación de pasta y papel a partir de fibra de eucalipto. La suspensión del certificado ha sido debida a la falta de cumplimiento de los estándares españoles del FSC. La noticia ha sido muy bien acogida por las organizaciones ecologistas Verdegaia (Galicia), Coordinadora Ecoloxista de Asturies (Asturias), ARCA (Cantabria), Ecologistas en Acción, WWF/Adena y Greenpeace, algunas de las cuales han utilizado en los últimos años los mecanismos de reclamación del sistema FSC para denunciar que la gestión de ambas empresas tenía todavía muchos aspectos que mejorar.
Norfor y Silvasur son propietarias de algo más de 80.000 hectáreas de plantaciones, principalmente de eucalipto, en Andalucía, Galicia, Asturias y Cantabria. Desde octubre de 2004 dichas plantaciones disponían del certificado FSC. En el caso de Norfor, la empresa posee 442 hectáreas (274 cubiertas de eucalipto) dentro de espacios de valor ambiental incluidos en la Red Natura en Galicia y Asturias. La suspensión del certificado FSC a la empresa Norfor está justificada por el conocimiento deficiente que tiene de los recursos ambientales (flora, fauna, suelos, etc.) en el interior de estos espacios protegidos y la falta de adaptación de la gestión forestal a estos valores. Aspectos relacionados con la conservación de los suelos, la diversidad de las plantaciones y las relaciones de esta empresa con la sociedad han recibido también un suspenso por parte de FSC.
Raul Navarrete, portavoz de la campaña de Bosques de Ecologistas en Acción considera que "Esta suspension refuerza el papel del FSC como el sistema de certificación forestal mas responsable con la conservación de los bosques".
“FSC es el único sistema de certificación forestal transparente que garantiza la participación equilibrada de los representantes de lo s intereses sociales, económicos y ambientales , y que ha demostrando en todo el mundo que es una gran herramienta para mejorar la gestión forestal y la conservación de los bosques del planeta. Por ello, creemos que el Grupo ENCE deben apostar por corregir urgentemente las carencias identificadas por los auditores ” ha declarado Félix Romero, del programa de Bosques de WWF/Adena.
Las mismas plantaciones de Norfor y Silvasur cuyo certificado FSC ha sido suspendido mantienen el certificado forestal PEFC, lo que demuestra que este sistema tiene unos estándares menos exigentes en aspectos ambientales, además de no disponer de los mecanismos de participación pública lo suficientemente eficaces para mejorar la gestión forestal a través de la participación de todos los grupos de interés. El PEFC, apoyado por los sectores industriales y algunas administraciones autonómicas, no cuenta con el respaldo de ninguna organización comprometida con la conservación, la ecología o la ayuda al desarrollo.
“Lo que ha ocurrido con las plantaciones de eucalipto de Norfor es impensable en PEFC, ya que este sistema no busca una mejora real de la gestión forestal” ha declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace España.
“FSC ha tardado en reaccionar ante la concesión irregular del certificado a Norfor en 2004. Deseamos que esta suspensión se convierta a corto plazo en cancelación si Norfor continúa incumpliendo estándares, y que FSC mejore para evitar en el futuro más escándalos como el de la certificación de NORFOR ”, ha declarado Xosé Veiras, de Verdegaia .
El Grupo Ence acumula un largo historial de conflictos con el medio ambiente y la sociedad. Recientemente, la Coordinadora Ecoloxista de Asturies ha denunciado ante el Principado de Asturias que las obras de ampliación de la fábrica de Navia, propiedad de esta empresa, no cuentan con la obligatoria declaración de impacto ambiental favorable ni la autorización ambiental integral concedida.
“Es intolerable que la Administración no obligue a las grandes empresas a cumplir la ley. Las obras de ampliación de la fábrica de papel de Navia deben ser paralizadas hasta que el Grupo ENCE tenga todas las autorizaciones que exige la ley ” ha declarado Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecoloxista de Asturies.
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http://www.fsc-spain.org/
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"Los pueblos de la América del Sur están intimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos"
José Gervasio Artigas
